b) detalle sus características lingüísticas y estilísticas más sobresalientes (1,25 puntos)
PÁRRAFO 1: LOCALIZACIÓN.
En este apartado empezamos el comentario propiamente dicho con una introducción donde
decimos quién es el autor y de dónde procede el texto. Podemos también adelantar, sin detenernos
demasiado, el tipo de texto de que se trata (artículo periodístico, fragmento de un ensayo, novela,
artículo…).
Si no se nos ocurre algo ingenioso, deberíamos comenzar nuestro comentario de una forma que
llame la atención del lector; por ejemplo, con una pregunta o cita relacionada con el tema que
aborda el texto (¿es el amor el motor de nuestras vidas? / ¿el dinero da la felicidad?). Así, no,
comenzamos así:
“El texto que vamos a comentar es un artículo de opinión/fragmento de un ensayo de… (nombre
del autor/a) publicado en (nombre del libro/periódico del que procede) que
aborda/defiende/reflexiona sobre … aspectos de clara actualidad (repetimos aquí el tema sobre el
que reflexiona el texto de manera general).”
PÁRRAFO 2: ELEMENTOS DE LA COMUNICACIÓN.
Aquí vamos a pensar en quién habla y a quién (emisor y receptor del texto); en qué tono y con
qué registro se dirige el emisor al receptor (amplio/especializado) y si trata el tema con un léxico
Comentario selectividad general
técnico/léxico coloquial; si el texto es un fragmento o un texto completo.
“En él el emisor se dirige a un receptor (especializado/amplio y heterogéneo/colectivo/…) y
usa/alterna la 1ª/2ª/3ª persona con la intención de explicar/informar/convencer de forma
objetiva/subjetiva acerca de… y usando un registro lingüístico especializado culto pero accesible a
un público general/no especializado. Podemos apreciar también cierta voluntad de estilo en el uso
de figuras retóricas (ejemplo) o el uso de algunos términos/usos/expresiones propias del lenguaje
coloquial como… en cuyo análisis nos detendremos más adelante.”
PÁRRAFO 3: FUNCIONES DE LA LENGUA.
Las funciones de la lengua son las siguientes:
• Referencial: Si informa o explica de forma objetiva; busca datos, uso de la 3ª persona,
oraciones enunciativas…
• Apelativa: Si expresa su opinión o intenta convencer; busca 1ª persona del plural o 2ª
persona, perífrasis modales, verbos que expresen opinión…
• Expresiva: Si su texto tiene carga emocional ya sea en la expresión propia de la opinión o
en la argumentación; busca llamadas de atención, léxico valorativo, expresiones
coloquiales…
• Poética o estética: Si cuida la forma y utiliza recursos retóricos.
• Fática: Si busca el contacto entre el emisor y el receptor.
Llama la atención del emisor con vocativos, preguntas y respuestas (también en la función
apelativa) metalengüísticas al aclarar algunos conceptos de la lengua como instrumento de
comunicación, como en los textos de Alex Grijelmo de El País, por ejemplo). Esta intención
del emisor y la función de la lengua es, en realidad, en lo que basáis la clasificación del texto
según su tipología (las cinco antes indicadas, pero fundamentalmente exposición (función
referencial) y argumentación (función apelativa)).
“Dada la intención del autor comentada antes, las funciones de la lengua que predominan en el
texto son la función referencial (si da información objetiva) y, sobre todo, la apelativa (si intenta
convencer al lector de una opinión o busca su complicidad o posicionamiento). Por lo tanto,
podemos decir que el texto pertenece a una modalidad expositiva/argumentativa… Podemos
apreciar también la presencia de la función poética o estética de la lengua (si hemos señalado
antes algunas figuras de estilo) y de la función expresiva (si hemos señalado antes el uso de
expresiones coloquiales o bien la presencia de expresiones valorativas que inviten a provocar
empatía, indignación, angustia…).
TEXTO 1: Tragedia en Melilla
Autor: Xavier Vidal-Folch, El País, 5/12/2022
Debemos llegar al fondo del drama del 24 de junio en la valla de Melilla. De las responsabilidades, políticas y operativas, jurídicas y morales, externas y propias. Al menos 23 inmigrantes muertos y más de 70 desaparecidos lo reclaman. Más allá del asunto sobre el suelo donde cayesen los cadáveres, España, o sea, los españoles, somos al menos colaboradores necesarios, cómplices objetivos o facilitadores involuntarios del desastre humanitario. Es un asunto del ministro Marlaska, claro, pero también nuestro. De todos y cada uno.
Lo de Melilla se repetirá. Conviene aclarar lo sucedido para que se actúe de manera más efectiva, equipada, proporcionada y humanitaria. Eso no se improvisa. Hay que planificar, negociar, acordar prevención y respuesta, métodos y planes.
Pero incluso aunque el próximo susto sea menos brutal, volverá. Porque el nudo del drama no es meramente fronterizo: eso es lo urgente, la llamarada que prende en noticia. Porque es un enclave imposible. Por muchos factores: el decisivo es geográfico. La valla es el único embudo terrestre de Europa con África. La esclusa donde se aprietan todos los problemas de un continente, su hambre, su éxodo, su desespero.
Por eso el enfoque securitario es insuficiente. Tras la ola de refugiados de 2015 en el Mediterráneo oriental, la Unión fortaleció su vigilancia en fronteras (agencia Frontex). Buscó externalizar el control de los flujos mediante la cooperación internacional con los países de origen (como los subsaharianos) y con los de tránsito (como los magrebíes), una pauta que España había ensayado bien en los años Zapatero-Rubalcaba. Llevamos tiempo, bastantes fracasos y algún resultado.
Pero hasta ayer (Atraer capacidades y talento, Comisión Europea, abril de 2022) los europeos apenas hemos tomado en serio el fomento efectivo de la emigración legal frente a la ilegal, nos bastaba la retórica del desarrollo endógeno, versión vacía. La ecuación es simple. África exporta parados y hambrientos. Europa necesita trabajadores: al menos 50 millones de aquí a 2070. El déficit de titulados de FP dejará sin cubrir 92.500 empleos en España para 2030 (Caixabank-Dualiza, diciembre 2022).
Las recetas legales de esa estrategia están bien tiradas: aligerar trámites y costes del viaje, facilitar la residencia. Pero por encima de lo jurídico falta una pieza clave. ¿Por qué no fundar talleres y centros de FP consorciados con Marruecos, Níger, Senegal o Etiopía… en sus territorios? Hay dinero en el presupuesto europeo (Instrumento de vecindad, Fondo de asilo) disponible para ello. Falta un plan de acción. Proyectos concretos.
b) Detalle sus características lingüísticas y estilísticas más sobresalientes (1,25 puntos)
PÁRRAFO 1: LOCALIZACIÓN
El texto que vamos a comentar es un artículo de opinión del periodista Xavier Vidal-Folch, publicado en el diario El País el 5 de diciembre de 2022, titulado Tragedia en Melilla, en el que se reflexiona y se realiza una crítica sobre la gestión de la tragedia del 24 de junio en la frontera entre España y Marruecos, donde murieron al menos 23 inmigrantes. El autor llama a una reflexión ética, política y operativa ante un problema que considera estructural y no coyuntural, defendiendo una revisión profunda de las políticas migratorias de la Unión Europea y de España.
PÁRRAFO 2: ELEMENTOS DE LA COMUNICACIÓN
En este artículo, el emisor es un periodista con una posición crítica e informada, que se dirige a un receptor amplio, formado por lectores cultos o interesados en temas sociales, políticos y humanitarios. El texto alterna la primera persona del plural (“somos”, “conviene”, “debemos”) para implicar emocionalmente al lector en el problema colectivo, con el uso de la tercera persona al referirse a instituciones y actores. El registro lingüístico es culto, pero accesible, y se entrelaza con recursos expresivos y retóricos que muestran una voluntad de estilo. El tono es crítico, reflexivo y apelativo, buscando generar conciencia y corresponsabilidad social y política.
PÁRRAFO 3: FUNCIONES DE LA LENGUA
Dada la intención del autor comentada antes, las funciones de la lengua que predominan en el texto son la función apelativa, ya que el autor intenta involucrar al lector y despertar su conciencia sobre la tragedia de Melilla y sobre el enfoque migratorio europeo. Se emplean construcciones exhortativas (“debemos llegar al fondo”, “hay que planificar”) y estructuras que interpelan al lector directamente. Junto a esta, destaca la función referencial, puesto que el texto ofrece datos objetivos, estudios y documentos como el de la Comisión Europea o la Fundación Caixabank. También está presente la función expresiva, con un léxico valorativo (“tragedia”, “drama”, “hambre”, “susto brutal”) que refleja la implicación emocional del autor y su compromiso ético. La función poética o estética aparece en el uso de recursos retóricos como la metáfora (“la esclusa donde se aprietan todos los problemas de un continente”) o el paralelismo (“de todos y cada uno”).
TEXTO 2: Activismo destructivo y notoriedad
Autor: Fermín Bocos, Atlántico Diario, 27/10/2022
El pasado es prólogo. Hace más de mil años, en el año 356 a.C., un tipo llamado Erostrato le pegó fuego al templo de la diosa Artemisa en Éfeso. El incendio destruyó completamente el edificio y, cuando le preguntaron por qué lo había hecho, aquel cretino respondió que para que su nombre fuera recordado por los siglos. Aquella acción insensata que privó a las generaciones futuras de una obra que en su tiempo fue considerada una de las Siete Maravillas de la Antigüedad acabó dando nombre —«erostratismo»— a quienes padecen esa pulsión narcisista elevada a su máxima expresión.
A una escala afortunadamente menor, en los últimos días hemos asistido a varios episodios marcados por ese mismo trastorno. Con el pretexto de convertir el acto en una llamada de atención sobre el cambio climático y sus consecuencias, primero en Londres y después en Berlín, dos parejas de activistas han atacado sendos cuadros —un Van Gogh y un Manet—, lanzando un bote de sopa y puré de patata contra las pinturas, al tiempo que proclamaban pueriles mensajes ecologistas. Afortunadamente, los lienzos estaban protegidos por un cristal, por lo que no han sufrido deterioro.
En ambos casos la noticia ha dado la vuelta al mundo, abriendo ediciones de informativos y portadas de periódicos. Era, sin duda, el objetivo de quienes han perpetrado semejantes acciones que tienen precedentes con consecuencias muy graves como aconteció hace años cuando un desequilibrado atacó a martillazos La Pietà, obra cumbre de Miguel Ángel.
Hechos extravagantes como estos provocan un fenómeno de emulación. La aparición de la noticia en los medios estimula la ideación de actuaciones parecidas. De ahí la pertinencia de abrir un debate acerca del alcance y presencia que debería darse a este tipo de noticias. No es fácil resolver la cuestión. Por lo singular de las obras de arte elegidas para montar el numerito reivindicativo, como noticia, no se le puede hurtar al público, pero de ahí a abrir debates —como están haciendo algunos medios— para tratar de explicar, cuando no justificar, estos actos, media un trecho. Tengo para mí que quizá sea un exceso de celo hacer sitio a esta clase de actuaciones que están diseñadas para conseguir que se hable de sus autores a costa de atentar contra alguna obra de arte. Pongámonos en lo peor si llegan a ponerse de moda.
Párrafo 1: Localización
El texto que vamos a comentar es un artículo de opinión del periodista Fermín Bocos publicado en el Atlántico Diario el 27 de octubre de 2022. En él, el autor reflexiona sobre los recientes actos vandálicos cometidos por activistas contra obras de arte con el fin de obtener visibilidad mediática para sus causas, y lo enmarca dentro de una actitud narcisista y egocéntrica similar al “erostratismo”.Párrafo 2: Elementos de la comunicación
El emisor del texto es un periodista experimentado que se dirige a un receptor amplio y general, lector habitual de prensa, con un registro culto pero accesible. Utiliza predominantemente la tercera persona para presentar los hechos con objetividad, aunque también se aprecian formas en primera persona (“tengo para mí…”) para introducir valoraciones personales. Emplea un tono crítico e irónico, con recursos estilísticos que le otorgan expresividad a sus argumentos: comparaciones históricas, hipérboles y fórmulas coloquiales (“numerito reivindicativo”) que refuerzan su posicionamiento. El texto está completo y no se trata de un fragmento.Párrafo 3: Funciones de la lengua
Dada la intención del autor, las funciones de la lengua que predominan en el texto son la función referencial, al informar sobre hechos recientes de forma objetiva, y, sobre todo, la apelativa, al intentar convencer al lector del carácter inadecuado de estas actuaciones. Podemos decir que el texto pertenece a una modalidad expositiva-argumentativa. También se aprecia la presencia de la función expresiva, en la carga valorativa del lenguaje (“trastorno”, “pueriles”, “numerito”) y de la función poética, en la alusión literaria al “erostratismo” como marco simbólico del artículo.
TEXTO 3: Redes sociales y estética artificial
Autor: Imma Monsó, La Vanguardia, 08/07/2021
La fiebre de remodelación corporal desencadenada por el imperio de la pantalla se expresa básicamente en dos tendencias que se retroalimentan: la cirugía estética y los filtros virtuales. Cada día estamos menos seguros de saber a quién pertenece una cara: Nicole Kidman nos recuerda solo vagamente a Nicole Kidman, Sharon Stone nos recuerda vagamente a Sharon Stone y lo mismo ocurre con Demi Moore. Pero a estas intervenciones más o menos fallidas (se supone que no querían parecer otras, sino ellas mismas con veinte años menos), a esta belleza filtrada e infiltrada, retocada y operada que, hasta ahora, perseguía principalmente un aspecto rejuvenecido, se une ahora una nueva tendencia propia de los jóvenes influencers.
Como es natural, los jóvenes no tienen interés en parecer jóvenes: tienen interés en parecer ciborgs. Para ello, acuden a técnicas quirúrgicas o de relleno y a los filtros fotográficos, que convergen todos en el mismo canon de belleza humanoide: piel lisa como de silicona, nariz muy pequeña, pómulos felinos y labios exuberantes. Te paseas por Instagram y te encuentras con cientos de instagramers clónicas. En este espacio, los filtros de la realidad virtual compiten con la remodelación real del bisturí o del relleno inyectado en una espiral de imitación de un nuevo canon, donde se persigue una belleza uniformizadora como de hamburguesería rápida, pensada para un amplio público que, supuestamente, es aficionado a ver cuerpos parecidos y rostros adocenados, y esa persecución de una belleza homogénea afecta no solo a los protagonistas sino a sus millones de seguidores.
Noruega ha aprobado estos días una ley por la que los instagramers y las marcas deberán indicar, con una etiqueta oficial (algo así como las fotografías de las lesiones cancerosas sobre las cajetillas de tabaco), que las imágenes que publican llevan filtro o han pasado por Photoshop, si es el caso. Me parece una medida saludable, en el sentido de que pretende preservar la salud mental de los influencers, de los influidos y de todos los que vivimos en un mundo que nos obliga a perder una cantidad inmunda de tiempo tratando de discernir si lo que vemos es falso o es real. Otra cosa es que llegue a ser una medida efectiva. Temo que, en un contexto digital que nos sobrepasa, intentar aplicar una ley como esta sea como tratar de apagar un incendio con el soplido de un bebé que está aprendiendo a soplar.
PÁRRAFO 1: LOCALIZACIÓN
El texto que vamos a comentar es un artículo de opinión de Imma Monsó publicado en La Vanguardia, en el que reflexiona sobre la obsesión por la estética artificial generada por las redes sociales, centrada en las transformaciones del rostro a través de cirugía estética y filtros digitales. El artículo se inscribe en el ámbito de la reflexión social contemporánea y aborda una problemática muy actual: la pérdida de identidad visual en favor de un canon artificial y uniformador.
PÁRRAFO 2: ELEMENTOS DE LA COMUNICACIÓN
En él, el emisor se dirige a un receptor amplio y heterogéneo, lector habitual de prensa generalista, probablemente con una cierta sensibilidad crítica hacia los fenómenos culturales actuales. Utiliza la primera persona del singular ocasionalmente para incluirse en el análisis y generar cercanía, aunque predomina una tercera persona que permite desarrollar su reflexión con un tono analítico. El registro es culto, pero accesible, y se aprecian expresiones propias del lenguaje coloquial e irónico (“hamburguesería rápida”, “ciborgs”, “influencers clónicas”), lo que dota al texto de un estilo ágil y sugerente. Hay una clara voluntad de estilo, perceptible en el uso de símiles ingeniosos, enumeraciones y una léxica cuidada.
PÁRRAFO 3: FUNCIONES DE LA LENGUA
Dada la intención del autor comentada antes, las funciones de la lengua que predominan en el texto son la función apelativa, ya que la autora busca despertar la conciencia crítica del lector ante una situación social preocupante; y la función referencial, puesto que expone hechos objetivos (como la ley aprobada en Noruega) que contextualizan su reflexión. Asimismo, podemos apreciar la función expresiva, especialmente en el uso de un léxico valorativo e irónico que manifiesta su opinión personal con una fuerte carga emocional (“una cantidad inmunda de tiempo”, “rostros adocenados”, “una belleza como de hamburguesería rápida”), y en la cuidada elaboración formal se observa también la función poética, al recurrir a comparaciones originales que refuerzan su intención comunicativa. Por lo tanto, se trata de un texto expositivo-argumentativo, con una intención crítica clara.
