13 de mayo Madrid

Clase en directo grabada

1º Vamos a leer con atención y viendo las características más importantes del texto

 

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Hubo en España una generación de jóvenes, hijos de proletarios, labradores, albañiles, obreros, que pudo acceder a la universidad gracias a un sistema de becas y al esfuerzo de unos padres deseosos de que su prole conquistara el horizonte de la cultura que la libraría de una vez de la pobreza hereditaria. Ir a la universidad significaba un cambio de estatus. En general este salto se dio en nuestro país en los años ochenta del siglo pasado. Aquellos esforzados progenitores se sentían muy orgullosos. Oías decir a un taxista que su hija estaba estudiando románicas en Frankfurt; cualquier campesino presumía de que su hijo era biólogo, médico o arquitecto. Padres e hijos de aquella generación confluían en la mesa de la cocina a la hora de comer. Unos venían de la huerta con la azada al hombro, otros regresaban de la facultad con los libros bajo el brazo. Sobre el mantel de hule la madre dejaba el plato de sopa que unos y otros consumían sin hablar o hablando poco, solo lo necesario. Salvo de cosas rudimentarias de la vida ya no tenían nada que decirse. La cultura los había desconectado. Durante siglos los padres habían transmitido sus experiencias y conocimientos a los hijos, pero llegó un momento en este país en que estos hijos comenzaron a saber más que sus padres, un hecho que hoy se repite de nuevo. La avalancha digital ha pillado por la espalda a aquellos hijos de proletarios que accedieron a la universidad en los años ochenta y los ha convertido en seres analógicos que se ven ahora obligados a callar, a escuchar y a creer a sus hijos y a sus nietos cuando en la sobremesa les explican el mundo en que viven, donde las cosas son y no son al mismo tiempo, bajan hacia arriba y suben hacia abajo. Si hoy el conocimiento se expresa con los dedos sobre un teclado, basta con fijarse cómo los mueven unos y otros para saber que existe un abismo entre ellos.

Manuel Vicent, El País (12/11/2023)

PÁRRAFO 5: RASGOS LINGÜÍSTICOS Y ESTILÍSTICOS MÁS RELEVANTES

Los rasgos estilísticos y lingüísticos principales que podemos señalar en el texto de Manuel Vicent abarcan varios planos.

Plano morfosintáctico: El autor emplea predominantemente la tercera persona, lo que confiere objetividad al discurso. Sin embargo, esta se alterna puntualmente con la segunda persona del plural, como en “Oías decir”, lo que introduce cierta cercanía con el lector y lo implica en la experiencia colectiva relatada. Se trata, pues, de un plural inclusivo que permite al lector reconocerse en el relato generacional.

En cuanto al tiempo verbal, predomina el pretérito perfecto simple (“se sentían”, “presumía”, “comenzaron”), lo que encuadra el relato en un pasado acabado y facilita la exposición narrativa de una evolución temporal. Además, el modo indicativo refuerza el carácter objetivo y real del análisis que se expone.

La modalidad oracional es fundamentalmente enunciativa, ya que el texto describe hechos y reflexiones de manera declarativa. La sintaxis es mayoritariamente paratáctica, con oraciones compuestas y yuxtapuestas que favorecen el ritmo ágil de la exposición, aunque también se detectan construcciones subordinadas que enriquecen la argumentación.

Plano léxico-semántico: Abunda el uso de sustantivos abstractos relacionados con el ámbito cultural, educativo y social (“estatus”, “experiencias”, “conocimiento”, “cultura”), lo que denota un enfoque reflexivo. La adjetivación es escasa pero significativa; aparece de manera valorativa, como en “absurdo”, “rudimentarias”, “analógicos”, y contribuye a la función expresiva del texto.

Se detecta un campo semántico asociado a la tradición y el esfuerzo (“proletarios”, “huerta”, “azada”, “facultad”), que se contrapone con otro campo asociado al avance tecnológico (“teclado”, “digital”, “sobremesa”), generando un contraste generacional marcado. Esta oposición refuerza la idea de desconexión entre padres e hijos.

Plano textual y pragmático: El uso de conectores discursivos como “pero”, “sin embargo”, “durante siglos”, “un hecho que hoy se repite”, estructura el discurso de forma clara y contribuye a la coherencia textual. La repetición de estructuras como “unos… otros…” y la acumulación paralelística (“venían de la huerta… regresaban de la facultad…”) aportan cohesión y ritmo.

Desde un punto de vista retórico, el texto emplea recursos como la ironía (“se ven ahora obligados a callar”), la antítesis (“bajan hacia arriba y suben hacia abajo”) y la metáfora (“el conocimiento se expresa con los dedos sobre un teclado”), que contribuyen a la función poética de la lengua. Asimismo, el tono nostálgico y crítico se ve reforzado por una intención valorativa, claramente marcada por el uso de expresiones connotativas y juicios implícitos.

En conjunto, estos rasgos configuran un texto expositivo con una fuerte carga argumentativa, que emplea el lenguaje como herramienta de análisis social y reflexión generacional.

Estudio de conectores

1. “que” (…que pudo acceder a la universidad…”)

  • Tipo: Conector subordinante.

  • Función: Introduce una proposición subordinada adjetiva que especifica a “una generación de jóvenes”.


2. “gracias a” (“…gracias a un sistema de becas…”)

  • Tipo: Conector causal.

  • Función: Explica la causa que permitió el acceso a la universidad, señalando el motivo del cambio de estatus de esa generación.


3. “pero” (“…pero llegó un momento en este país…”)

  • Tipo: Conector adversativo.

  • Función: Introduce una oposición entre la tradición histórica (transmisión padres a hijos) y el cambio de paradigma que implica la desconexión cultural generacional.


4. “aunque” (“aunque quisiera ver las cosas dentro de la realidad…”)

  • Tipo: Conector concesivo.

  • Función: Indica una dificultad o limitación a pesar del deseo del sujeto. Apoya la tesis de la desconexión entre conocimiento y entorno.


5. “y” (varias apariciones)

  • Tipo: Conector copulativo.

  • Función: Suma elementos y estructura la progresión narrativa del texto (padres e hijos, huerta y facultad, etc.). Reforzando la idea de dualidad o contraste generacional.


6. “donde” (“…donde las cosas son y no son al mismo tiempo…”)

  • Tipo: Conector relativo (espacial con valor explicativo).

  • Función: Introduce una subordinada explicativa que refuerza el desconcierto del mundo digital actual. Es clave en la ironía del autor sobre el absurdo de ciertas realidades tecnológicas.