La frase típica del día antes de un examen: hoy no debes estudiar. En realidad es algo que durante nuestra época de estudiante escuchamos mil veces pero que realmente, en el fondo, no llegamos a entender «¿Como no voy a estudiar?», » Tengo que repasar», «Si no estudio se me va a olvidar todo». En mi opinión y viéndolo desde fuera como docente, digamos que, estoy de acuerdo pero con muchos matices.

Después de casi 30 septiembres, 30 selectividades, etc, etc, etc. y es algo que se repite todos los años, los alumnos al acercarse la fecha de un examen bajan el rendimiento de manera considerable, y les pasa a todos y de la misma forma, sin excepción. Es curioso como un alumno que tienes todo el año, brillante, sacando buenas notas, de repente, llega la semana antes de selectividad y se vuelve «lento», no recuerda como se hace tal ejercicio, no entiende con la misma rapidez que antes, parece como embotado.

Yo como deportista comparo esta última semana como la semana antes de una competición, a nadie con dos dedos de frente se le ocurre en la semana tapering de una maratón ponerse a entrenar como un loco: te puedes lesionar. Con los estudios ocurre igual, el cerebro no es más que otra parte de nuestro cuerpo que al fin y al cabo tiene las mismas reacciones químicas que el resto de nuestro organismo.

¿Cuál es la clave del día antes del examen?

La clave está en «entrenar» con mucho tiempo de antelación y llegar a esa última semana con todo preparado y estudiado.

Además de esto, de estudiar, al igual que en el deporte, los hábitos saludables: dormir bien durante toda la preparación, comer bien, relajarnos con amigos, no saturar el cerebro con plays, móviles, es muy importante. Todo eso cuenta.

Para mi no es tan importante el día antes, como la semana antes, o como mínimo tres días antes. Ahí es el momento de empezar a soltar el acelerador. ¿Y el día antes? Descansar, salir, despejarnos, hacer deporte, relajar nuestra mente con amigos. Esto sería lo ideal.

¿Cuál es la realidad?

Pero claro, esta seguramente sea una realidad bastante utópica. La gran mayoría hacen lo contrario, se relajan hasta una semana antes del examen y es en esa última cuando meten el turbo. ¿Cuál es mi consejo entonces? Haz lo que te pida el cuerpo y que Dios reparta suerte. ¿Debo estudiar en este caso el día antes del examen? Pues yo diría que si; si llevas todo con alfileres, quizás, con ese último empujón puedas tener suerte y acertar el en el examen.

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